admiro tu cabello enrojecido por el tiempo, estrujas sentidos, disipas mis momentos,
te guardo en un ápice de cordura, entonces recuerdo como sucedió, miraste mis manos. heladas y flacas por la letania de haber perdido algo entre los aleteos de mariposas carnudas y mustias, te sentaste a mi lado con un silencio casi sepulcral, tocaste con delicadeza mis hombros,volatil entre la aurara intente alejarme, pero me quede encerrada entre tu palpitar, tu decidiste encorvar mi presente, y yo te lo permiti estrangulada por mi falta de voluntad.
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